Enero es un mes frío, tiempo de muerte. Recuerdos nocturnos que me corroen el alma, gotas de lluvia que mojan, poco a poco mi garganta, que me cortan como el cristal
y se agazapan bajo mi cama. Diciembre trae el viento cortante, dolorosos recuerdos, amargas palabras que me acarician cada día, y me hacen un ser distinto, casi una mutante. Quiero que se vaya de mi vida, con sus días cortos, sus flores pedantes, con el viento y la lluvia que me rodean y se han convertido en mi estandarte. Prefiero que llegue junio, con sus tardes de flores, con luces bailando en el cielo, hogueras que no se apagan, huellas de ti en mis dedos.
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